Cuadro de texto: 	En la noche que corría entre el 9 y el 10 de junio de 1956, allá lejos, desde el puesto de guardia ubicado en el  fondo de la Siberia, cerca de la Ruta 8 y de otros baldíos en los que solían pastar algunos animales, me llegaron dos disparos de fusil…

	Debía entrar de guardia el domingo 10. Ese sábado, para evitar el madrugón y la posibilidad de llegar tarde se me ocurrió, por primera y última vez, ir al Liceo para pasar la noche en la compañía.  Al llegar a la Av. San Martín, donde debía tomar el 166 ya era noche... un agente se me acercó desde la garita de la Policía Caminera y me preguntó: “Cadete que sabe del levantamiento...??? ” ...obviamente no tenía la menor idea. No había escuchado radio en toda esa tarde y al barrio aún no había llegado ninguna noticia…

	Al bajarme del ómnibus advertí que el edificio y sus alrededores estaban totalmente a oscuras.. lentamente avancé hacia el Portón hasta que una voz de “Alto quien vive!!!”... me hizo fruncir el espíritu. Identificado y ya frente al Oficial de Guardia me ordenó que fuera a cambiarme “de combate” y regresara a presentarme..

	Ni bien recibí el armamento me enviaron para que me hiciera cargo del nuevo puesto de guardia que esa noche se había “creado” en el playón que unía la primera con la segunda compañía.. Pasaron algunas horas y caía una  linda helada. Me metí en la 1ra compañía y tomé una manta con la que me cubrí la cabeza y el cuerpo. Al rato ya blanqueaba…

	Eran muchas las sensaciones de esa noche. Sólo y muerto de frío me parecía escuchar disparos allá a lo lejos... luego otros mas cerca y, finalmente estos dos aquí nomás... muy cercanos... apoyé el fusil en la baranda que daba al campo y me resguarde atrás de ella..., que vendría??? Puse munición en la recámara y saque el seguro....Me olvidé del frío y traté oír algo. La noche era cerrada así que por más que mirara... En eso, desde la derecha, oigo trotar a varios y el ruido de los “fierros”. Era una patrulla destinada para averiguar que había sucedido allá lejos, en la Sibería.

	No supe más nada así que me quedé cortando clavos hasta la mañana en que comenzaron a llegar los cadetes de 5º que cubrirían la guardia de ese domingo…

	Más tarde me informé que los disparos lejanos podrían haber sido los que se intercambiaron en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral y los más cercanos a los sucesos de José León Suárez.....
...y los del Puesto de la Sibería...???

	...correspondieron a la heroica acción de un valiente Cadete que habiendo sido destinado a las seis de la tarde a ese lejano rincón de la Patria... hambriento y con sus necesidades sin satisfacer...congelado hasta los huesos decidió, ya en la madrugada del domingo 10 y por falta de otros medios de comunicación (todavía no se habían inventado los celulares:!!)  dar a conocer su situación por el único medio sonoro de largo alcance a su disposición…

Hoy, a SESENTA Y DOS AÑOS de aquel suceso brindo y digo: HONOR Y GLORIA al ocurrente Doctor y mejor amigo: D. JUAN CARLOS GARCÍA, oriundo de las tierras de General Villegas....

Cap. (res) Carlos Enrique Luro

Aquella noche de junio de 1956…

 

Por Carlos Luro