Una vez más la CAHQUIN (Comisión de Asuntos Históricos de la Quince) se conmueve ante lo inesperado. La razón de tal desvelo es ahora la aparición de este Modesto Diminuto, o como se llame, quien ha venido a agitar este verano del 2009 y lo que debió ser una serena pausa antes de reiniciar las reuniones del año.

Quién sea este personaje es algo que ni siquiera la CAHQUIN ha resuelto. Tal vez uno de los nuestros, ya que se nombran actores del presente y del pasado que pertenecen al acervo de la promoción; tal vez un allegado, inspirado por alguien de nosotros, ya que nuestro círculo de influencias ha crecido; por qué no más de uno de nosotros, unidos, con el propósito de crear una figura de ficción; después de todo uno es plural y plural es uno.

No lo sabemos, ni sabemos tampoco cuál fue el criterio de este Diminuto de heterodoxa formación - a juzgar por sus títulos -, para elegir a algunos y no a otros como destinatarios de sus escritos de prosa febril y atrevida.

Sabremos todos, ahora sí, gracias a la decisión de Guillermo Krauss, cómo se tejió esta historia que según su autor nos llega desde el lejano sur, la que seguramente también portará vientos capaces de sacudir una vez más a “ese misterio” de la Quince.

He aquí los antecedentes reunidos