El predio liceísta proviene del reparto de tierras efectuado en 1583 por el Teniente Gobernador Antonio Torres Pineda a Sebastián Sánchez, como parte de una superficie mucho más grande.

Sánchez, en 1600, transfiere su propiedad a Andrés Lozano y después de su muerte sus descendientes la donaron a la Orden de los Mercedarios, sus dueños por más de dos siglos.

Estos, debieron abandonarlas durante el gobierno de Martín Rodríguez, en 1821, a raíz de una disposición de su ministro Bernardino Rivadavia, quien solicitó a las autoridades eclesiásticas un estado patrimonial, que no fue satisfecho.

Por ello, el Gobierno de Buenos Aires se apropió de esas tierras en 1822 y por contrato las dio en enfiteusis a Miguel Blanco, quien las arrendó a varios chacareros, reteniendo una fracción que hoy constituye José León Suárez.

Baltasar Giménez fue el arrendatario de lo que hoy ocupa parcialmente el Liceo, hasta 1836, año en el que el gobernador de Buenos Aires, Don Juan Manuel de Rosas, le otorga título de propiedad de una superficie de 22 cuadras cuadradas.

A mediados del siglo XVIII la zona inmediata al Liceo, era conocida como Santos Lugares de Jerusalén o tan sólo Santos Lugares, por el asentamiento en ellos de los padres Franciscanos, en lo que hoy es el centro de San Martín, donde habían construido una Capilla.

En 1836 los vecinos, encabezados por don Félix Ballester, solicitan al gobierno la creación de un pueblo alrededor del nuevo templo.

Considerada favorablemente, la solicitud en la inauguración se recibe nota de Rosas sugiriendo que el nuevo asentamiento en lugar de llevar sólo su nombre, como se le ha solicitado, se lo denomine Santos Lugares de Rosas.

Ante el avance de Lavalle sobre Buenos Aires, Rosas decide formar un campamento, cuyo asentamiento fue precisamente el pueblo que llevaba su nombre. Para ello, ocupa las instalaciones de los Padres Mercedarios.

En 1840, Rosas hace construir instalaciones fijas en su campamento, para su uso personal.

Luego de fallecido Giménez, su esposa y heredera Gerónima Gutiérrez vende, 1845 al Capitán Cose Alonso, tierras en las que actualmente se asientan las principales instalaciones del Liceo Militar.

En 1849 estas tierras son adquiridas por los hermanos Miguel y Ángel Palero, quedando el primero como único heredero en 1864.

Habiendo sido hipotecadas estas tierras ante Juan Guzzolo, al no ser cancelada la deuda, éste las toma en propiedad en 1867 y en 1871 las vende a los presbíteros Fermín Molina y Ramón Cabeza, quienes abren en ellas el Colegio de las Artes y Oficios de los Padres Escolapios.

En 1872, Molina vende su parte a Cabeza, quien, en 1875 hipoteca la misma ante el Banco Hipotecario de la Provincia de Buenos Aires.

En 1880, a la muerte de Cabeza, en su testamento aparece como beneficiario el presbítero Fermín Molina y Caminero.

Como la hipoteca no fue cancelada ante el Banco, éste se queda en 1881 con el bien el cual vende en 1882 a Dardo Rocha, quien dispone la reapertura de la Escuela de Artes y Oficios de los Padres Mercedarios. En 1892 el Gobierno Nacional dispone el traslado del Colegio Militar de la Nación desde Palermo, donde funcionaba desde 1870, a las viejas instalaciones de los Padres Mercedarios.

En 1917 se anuncia que en el paraje denominado El Palomar de Caseros, se levantará el nuevo edificio del Colegio, para lo cual el Congreso de la Nación ha votado una partida de $ 4.500.000.

En 1937, el Colegio Militar cursa su último año en San Martín y el Gral. Justo, a la sazón Presidente de la Nación, inaugura las obras el 23 de diciembre de 1937. En febrero de 1938, comienzan las actividades del Colegio en El Palomar con cursos acelerados.

Los excelentes resultados alcanzados en la educación e instrucción de los cadetes del CMN y pensando que sería conveniente adoptar un régimen similar para la juventud, el Presidente D Agustín P. Justo decreta el 8 de enero de 1938 la creación del Colegio Nacional Militar ( ver Decreto Nro. 123.276), "el cual funcionará como internado y desarrollará los planes de estudios vigentes en los Colegios Nacionales, quedando habilitado para expedir títulos de bachiller. El régimen interno se establecerá tomando por base al del Colegio Militar".

El Colegio Nacional Militar utilizaría los locales que ocupara el Colegio Militar de la Nación hasta diciembre de 1937, razón por la cual hubo que efectuar reparaciones y modificaciones a las instalaciones para recibir a sus nuevos moradores.

Durante 1938 se trabajó intensamente en las actividades de mantenimiento y en la confección del reglamento que fijara la misión del nuevo Instituto, siendo la formación integral (moral, intelectual y física) estructurada en un ambiente de moral y patria el objetivo a cumplir, a fin de formar al ciudadano de tal manera de lograr eficientemente un cargo de responsabilidad en el poder civil de la Nación.

Por decreto, en enero de 1939 se cambia la denominación por "Liceo Militar" y se aprueba provisionalmente el "Reglamento del Liceo Militar". "A fin de honrar la memoria del "Gran Capitán" cuyas virtudes de ciudadano deben servir de ejemplo a la juventud argentina y siendo un deber mantener latente el culto de nuestros próceres", el 1 de abril de 1939 el Presidente de la Nación decreta: "El Liceo Militar se denominará en lo sucesivo Liceo Militar "General San Martín". Dos días más tarde, el Primer Director, Cnl D Ernesto Florit, recibiría a los primeros alumnos del Instituto, que con emoción daban comienzo a la vida del Liceo.

Se inicia así una larga trayectoria de estrecha relación con la comunidad. En octubre de 1940 se realiza en las instalaciones del Liceo la 1ra Exposición del Libro y del Grabado contando con gran cantidad de volúmenes expuestos procedentes de Estados Unidos, Francia, Italia, Países Bajos, España, Alemania, Inglaterra y Argentina, siendo visitada por las autoridades nacionales y público en general.

Con la presencia del Vicepresidente de la Nación en ejercicio del Poder Ejecutivo Doctor Ramón Castillo, el 6 de diciembre de 1941 se realiza la ceremonia de colocación de la piedra fundamental de lo que sería la nueva sede del Liceo, a construirse en Parque Saavedra (hoy Parque Sarmiento). En 1945 al modificarse tal criterio, se resuelve ampliar las viejas instalaciones del Instituto con la creación de un nuevo conjunto edilicio, destinado a dormitorios para cadetes y sector académico (Patio Sarmiento) (ver foto). Años más tarde, mientras se realizaban movimientos de tierra en el Parque Saavedra para la instalación del Jardín Zoológico de la Capital, se descubrió la piedra colocada en 1941.

Recuperada por el Instituto, ocupa desde 1975 un sitial de honor frente al Portón y Pino históricos. (El portón fue utilizado por el Colegio Militar de la Nación y el pino es un retoño del Pino de San Lorenzo donde reposara el Grl San Martín luego del combate del 3 de febrero de 1813).

Año tras año, los postulantes a ingresar al Instituto fueron aumentando cada vez más, llegando a contar con más de mil cadetes en algunos años. Siendo su prestigio, calidad de profesores y egresados su mejor propaganda.

Desde su creación, la participación religiosa ha sido un aspecto fundamental en la vida del Liceo, siendo la actividad del Capellán un soporte inigualable en la educación del adolescente – cadete que desde tan temprana edad deja la seguridad de su hogar para ingresar en una escuela viril de profunda tradición cristiana, donde le darán las bases doctrinarias necesarias para profundizar y encauzar su alto sentido patriótico.

Considerando las virtudes de fortaleza y templanza, la contracción al estudio y la fidelidad a la vocación, en las que se destacó el joven San Luis Gonzága y que la Iglesia lo ha designado Patrono Universal de la Juventud Estudiosa, el Cardenal Antonio Caggiano, por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Primado de la República Argentina y Vicario Castrense para las FFAA de la Nación, nombra a San Luis Gonzága, Patrono de los Liceos Militares el 30 de abril de 1969.

Como homenaje a todos nuestros Héroes que ofrendaron cuerpo y alma ante Dios y por la Patria, la Plaza de Armas lleva el nombre del Cap Ing D Rubén Eduardo Márquez, quien estando destinado en el Liceo, fue convocado para integrar la Ca Cdo 602 y muriera heroicamente el 30 de mayo en un combate en proximidades del Monte Kent. Representando con él a los ex - cadetes que perteneciendo a las Fuerzas Armadas, han ofrecido su vida en cumplimiento del deber.

A ellos, Tte Luis Carlos Martella, Tte Marcos Antonio Fassio, Tte 1ro Roberto Mario Fiorito, Tte de Aviación Gustavo Fernando Scollo, Cap de Aviación Mariano Ignacio García Cuerva, Tte Corbeta José Esteban Francisco García Bottaro, nuestro reconocimiento.

Los cuadros pertenecientes al Instituto han sido de las distintas armas, especialmente designados por su capacidad para integrar la educación militar en los adolescentes – cadetes tan ávidos de información / instrucción.

Ante la necesidad de contar con reservas especializadas en las distintas armas y con el fin de revitalizar a los Liceos el JEMGE resolvió en 1992 dar a las Armas la responsabilidad de la conducción de los mismos. Dada la distribución, el LMGSM ha renovado en forma paulatina al personal de Cuadros del Cpo Cdo, quedando en 1994 con el correspondiente al Arma de Infantería.

Muchos son los Cadetes que han pasado por este Instituto, quienes ingresaron con gran ilusión y los miedos inherentes a su corta edad, egresando jóvenes capacitados para enfrentar la vida con un profundo sentimiento moral, patriótico y una gran responsabilidad para encarar el trabajo, que será, como siempre, su verdadera carta de presentación.

 

                                                                                                                        

 

Colaboró:  Orlando Iuorio

                                                                                                                                              

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