La Falda

Cahquin

 

           La ciudad de La Falda ha perdido su tranquilidad, tal vez para siempre.

           La irrupción de un ómnibus cargado con lo que parecía ser un grupo de venerables ancianos no fue tal. Se trató en cambio de un conjunto de gerontes habituados a   interrumpir la siesta cordobesa para proferir con sus roncas voces sentencias irreproducibles, en relación con las partes íntimas del último espécimen en subir al vehículo.

           No menor fue la zozobra que produjo el rodado en calles y caminos a causa de la conducción errática a la que fue obligado el chofer, sometido a órdenes y contraórdenes que sin interrupción provenían de los desquiciados integrantes del contingente.

           Encallar en cunetas impasables, circular por senderos inciertos y dar marcha atrás y giros en redondo en plena ruta fueron la norma.

           El video armado por el Sr. Bolado y el que prepara el Ojo Herrera (quinta edición de estas desventuras), darán fe de lo que acá se dice, al igual que las infaltables fotos del Sr. Watanabe.

 

           La historia no es clara respecto de si el Sr. Molina, conductor de la primera excursión, estudió detenidamente los planos para evitar las cunetas, o para no errarle a ninguna. (ver foto)

 

           Lo cierto es que la primera de dichas cunetas, a sólo cinco cuadras del hotel, fue alcanzada con todo éxito. (ver foto). Afortunadamente para la supervivencia del grupo el chofer estaba desarmado.

 

           Los señores Cunha Ferré, Iuorio, Ferrari y D’Onofrio, hábiles en el arte de poner piedras en el camino, se encargaron esta vez de colocarlas debajo de las ruedas del transporte, mientras Herr Krauss dio rienda suelta a un deseo incubado desde niño: dirigir el tránsito. Siempre soñó con ser vigilante.

 

           Finalmente el milagro se produjo, el coche reinició la marcha y Moreno pudo demostrar que sabe contar por lo menos hasta 36, a pesar de la desconfianza general evidenciada  en la reiterada pregunta: ¿está Nonell?

 

           Al día siguiente los aportes del Sr. Iuorio en la utópica excursión a Tanti renegaron de todo lo sostenido por la Geometría hasta el momento. El nombrado postuló que la distancia más corta entre dos puntos es… la línea curva.

           El giro en redondo hacia Carlos Paz hizo que el pasaje clamara por una nueva conducción. La elección recayó en el Sr. Soler quien desde su asiento y con sutiles movimientos de cuerpo balanceó el micro evitando que este se desbarrancara, tal como estuvo a punto de ocurrir durante un retroceso que pareció interminable.

 

           El alojamiento en el hotel también estuvo colmado de situaciones extravagantes. No sorprendió que el Sr. Maito se alojara en una habitación individual; todos saben que por su longitud necesita una cama doble en la que duerme en posición oblicua. Lo que fue inadmisible es que se discriminara al Sr. Manzo otorgándole un cuarto cuya puerta de entrada tenía la altura del zócalo. (ver foto)

           Fue atinado en cambio ubicar en pabellón aparte a los Sres. Mauri y Tomidokoro habida cuenta de la costumbre que tienen de silenciar con el batifondo que ambos generan las voces de los más moderados… Herrera, Maggiolo y Segatori, por ejemplo.

           A propósito de voces, vanos son los esfuerzos profesionales del Sr. Amblard desde que los integrantes de la caterva están cada vez más sordos. A este respecto Herr Krauss se vio obligado a implementar traducción simultánea mediante señas de los dichos de cada uno, contándose entre su mayor acierto cómo se las arregló para hacer entender la frase más pronunciada en el viaje: “Por este camino vamos a terminar en la loma del c…!!!” (ver foto)

 

           A Herr Krauss se le aconsejará no viajar más con el grupo. Extraña mucho a su esposa. En la excursión a Capilla del Monte como una forma de mitigar su ausencia decidió visitar todos y cada uno de los lugares que habían frecuentado cuando novios. Fue una sorpresa para los habitantes de una tranquila casa de la ciudad, quienes mate en mano salieron al portón de la misma, inquietos por saber qué hacía allí un bus del tamaño de un trasatlántico con 36 sujetos, tal vez integrantes de una excursión organizada por el PAMI. El diálogo que mantuvieron con el nostálgico Krauss permanecerá, al decir de Borges, en la memoria de Dios.

 

           Pero era la hora de la merienda. No pudo elegirse lugar más atinado para la misma que una escarpada montaña de piedras al final de un sendero - probablemente hasta entonces intransitado -, sitio que hubo que escalar con la ayuda de uno de los jóvenes choferes para acceder al beneficio del café y los panes. La idea fue de Mazzuchelli, incansable andinista, y el hecho permitió demostrar que las piedras no son tan resbaladizas como parecen y que el coraje aumenta cuando las hordas se reúnen.

 

           No conformes con merendar todos aceptaron la propuesta del Sr. Miranda: contribuir con 5 pesos para disfrutar a la noche de una buena picada antes de cenar. El nombrado se comprometió a comprar las vituallas. Los 180 pesos los recolectó el Sr. Zanelli a la gorra. Al comenzar la cena el propio Miranda se encargó de colocar en el plato de cada uno una feta de salamín de un milímetro de espesor. Preguntado si en eso consistía la picada se limitó a responder que en La Falda todo estaba muy caro y que agradecieran que él tenía pulso de cirujano.

 

           A la mañana siguiente el Sr. Herrera vistió un bermuda por primera vez. Se dice que quiso volver al pasado mediante una reminiscencia invertida: estrenar pantalones cortos. ¿Hacía falta una chiquilinada más?

 

           Pero no todo fue tan trágico. En el asado Charly García demostró ser mejor showman que su homónimo.

           No cabe duda que su labor como asistente de enfermería en el Liceo definió su vocación por la Medicina.  Hoy en su Villegas natal sigue aplicando el mismo método de entonces para el tratamiento del catarro: desinfección oronasal + sellos antigripales + triple sulfa + inyección de aceite gomenolado, con el agregado de que si esto no te cura te hace una anestesia y ya no sentís nada. Su recitado de la lista de parásitos del hombre con fondo de canto gregoriano compitió con el tango Sur muy bien entonado por el Sr. Navarro.

 

           Fue emotivo el intercambio de almohadas entre los sres. Amado y Maggiolo, y contagiosa la alegría de Binner con el triunfo de Aldosivi frente a River. Hubiera sido una pena que Penna no viniera. Vade retro !!!

 

         Tampoco faltaron los buenos nombres de siempre: Giménez (Oscar), González (Casales), Martínez (Eder) y Rodríguez (Fito). Berardi se lució en la cabecera de una de las mesas y Ozu fue el abanderado, esta vez de los provectos.

Pero a no dudar hubo una gran alegría por todos compartida: Lanosa no contó ni una sola vez el cuento del gallego que fue a Londres.

 

           En cambio, no quedó claro por qué el tema central del Congreso de Epistemología celebrado paralelamente fue: “Estudio observacional de la locura grupal en la tercera edad. Experiencia de campo”.

 

           Por fin, habitantes de La Falda alegraos, el mal trago pasó.

           Pero no canteis victoria vosotros que habitais el Valle de Punilla!

           El año que viene el viaje es … a Tanti.

           El guía será el sombrero de Blaha, quien irá corriendo delante del micro.

           Para entonces que Dios y el Dalai Lama os protejan.

 

 

                                                  CAHQUIN

                  Comisión de Asuntos Históricos de la Quince

viaje a La Falda

25 al 30 de octubre de 2011

Grave denuncia de la Cahquin

Comisión de Asuntos Históricos de la XV