arriba

Quiero contarles señores

un hecho muy pintoresco,

6 paisanos en un truco

no existe nada tan gauchesco.

 

Los paisanos eran jovatos

con una pinta no muy brava,

no quisiera prejuzgar

pero parecían travas.

 

Había uno muy chiquito,

y aunque esto no lo humilla,

para poder cantar la falta

se paraba sobre la silla.

 

Otro era un negro poco fino

le decían cirujano,

Dios no permita que nadie

pueda caer en sus manos.

 

Otro era abogado

que jugaba muy callado,

un sureño respetuoso

que se fumó 3 atados.

 

Había otro muy locuaz,

hablaba en forma permanente,

para poder escucharlo

tenés que ser sordo o muy paciente.

 

Otro era colorado

se lo veía un poco errante,

pero parece que en cualquier momento

volverá a ser el comandante.

 

Completando el sexteto

un alemán muy atento,

si no estás bien despierto

te  empoma en cualquier momento.

 

La mano venía pareja

con mentiras y verdades,

lo hacían bastante bien

considerando las edades.

 

Hasta que llegó el final,

disputado, apasionante,

se trenzaron en una falta,

y yo creo humildemente…

 

que si el inventor del truco

se levanta de la tumba,

se vuelve a meter de nuevo

de la vergüenza que siente.

 

Autor anónimo